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83528305 25 October 2002

Posted by Don Arturo in : General , trackback

Noches de Guadalajara
No es f�cil distinguir cuando el cielo de la noche est� nublado. Solo un ef�mero rel�mpago dibuja las brumosas siluetas de las nubes que amenazan lluvia y que est�n aqu� gracias a un inoportuno hurac�n. Esta noche me he dispuesto a salir, ya me enfund� mi vieja chamarra amarilla con azul (para que me vean los coches y los peatones tambi�n), ech� a la bolsa mis siempre fieles Marlboro rojos, una cajita de cerillos con el signo de C�ncer y su pron�stico para los siguientes d�as y he traido mi alma y mi mente para que me acompa�en.
Guadalajara es hermosa, pero no deja de ser una urbe demasiado urbana para mi. Afortunadamente el lugar donde yo vivo est� aislado del bullicio urbano, las calles siguen empedradas y las se�oras siguen sacando sus mecedoras al filo de las 5 de la tarde a ver el sol caer. Ya a esta hora ya no hay mecedoras. �nicamente penumbra en toda la extensi�n y algunas l�mparas del alumbrado p�blico iluminando mis desatinados pasos.
No hay gran cosa que ver, las casas est�n en aparente calma y pareciera que soy el �nico en la calle. Un gato huye de la luz y se esconde en la espesura de la noche. Sigo caminando, con mis zapatos beige cubriendo mis pies y con el viento soplando en mi contra. Me encanta sentir el viento en la cara, sentir que mi cabello vuela libre y tener que tornear los ojos para que el polvo no entre a ellos. Los s�bitos rel�mpagos siguen iluminando la noche y con ellos surgen destellos dentro de mi cabeza.
No puedo olvidar tantas cosas…tan no puedo que a veces pienso que en realidad no quiero olvidarlas. Son tribulaciones viejas y tribulaciones recientes, son hallazgos desenterrados del olvido e ideales de reciente adquisici�n. Ayer me sacaron a palabras escritas en un fr�gil papel el recuerdo de mi ni�a �ricka, la que el viento se llev� m�s all� de donde van todos los sue�os. Se present� amable, sonriente…como siempre cari�osa. No dejaba de verme ni de sonreir. Me rega�� por ser un necio, por haber sufrido tanto, por no atender sus deseos…con un rel�mpago �ricka desapareci�, como los esp�ritus que acosaban a Scrooge aquella noche de Navidad. Cuando m�s la quer�a yo ver, se fue entre las nubes y se intern� en el cielo.
Detuve mi caminata un momento debajo de la cornisa de una casa verde, un �rbol me proteg�a del viento. Saqu� un recuerdo marca Marlboro y lo encend�. Con cada fumada que le pegaba ven�an a mi los recuerdos m�s nuevos, los m�s frescos, los que me han quitado el sue�o por dos noches seguidas y que han perturbado mis ma�anas por el mismo n�mero de d�as. Y se revel� su cuerpo ante mi…su cuerpo fr�gil, sedoso, sedante y seductor. Su cuerpo de curvas suaves y bien delineadas, cuerpo que incita a la tentaci�n, que invade los deseos, que desboca la pasi�n. Su cuerpo que moreno y desnudo se mostraba ante m�, que soy un ingenuo de la vida y del amor, que no entiende de pasiones o deseos. Pero eso es falso, Arturo. Ella sabe que tu escondes debajo de tus anteojos el verdadero fuego de pasiones y desenfrenos que te dedicas a esconder. Tu sentiste su deseo y ella sinti� el tuyo, no puedes huir a �l. Sonr�o. Cuanta raz�n hay en eso. Absorbo el humo de mi cigarro y sonr�o m�s profundamente. Siento el suave elixir de la Victoria en cada pesta�eo que doy. Por que el cuerpo que se revela ante mi no me es ajeno, es sutil y misterioso, si, pero es parte de mi vida y de mis recuerdos m�s recientes. Es parte de mi ser.
El ladrido de un perro desvanece su cuerpo…ya saben…su cuerpo moreno y desnudo, que corporeamente se ve mejor que en ese falso holograma, pero que a�n as� me trae a la mente los recuerdos de esa tarde. Pero insisto, el cuerpo se desvaneci� como el humo del cigarro que ya se consumi�. Sigo la marcha…sigo la marcha.
Tras unos pocos pasos se apersona ante m� la sombra de mi pasado, que como un rayo asesino parte en dos mi mi existencia, y con su luz cegadora me indica los caminos que puedo tomar. No hay muchas alternativas: el olvido o la existencia. Olvidar todo lo que me ha forjado, o existir sobrellevando mis errores, mis mentiras, mis defectos, mis oscuridades. Hay que pensarlo bien. Mi psiquiatra dice que las decisiones no son lo m�o. Totalmente verdadero. Hagamos una excepeci�n. Empiezo a caminar firmemente hacia la bifurcaci�n de los caminos y entonces…entonces la fuerza de un suspiro me lleva de vuelta a mi casa, con las mismas tribulaciones con las que sal� de ellas. Me hall� de nuevo frente al 173, me hall� de nuevo pregunt�ndome si en realidad estaba nublado, si los cuerpos fueron reales o solo obra de la precipitaci�n. Un rel�mpago muy fugaz me lo dijo todo de nuevo. No hab�a olvidado, no hab�a retrocedido. Tan solo hab�a pensado y dejado pasar un poco el tiempo.
Ya no hubo mucho que pensar, los ruidos urbanos a pesar de ser pocos empiezan a abrumarme, eso y el constante rugido amenazante de la lluvia. A lo lejos el motor de un viejo cami�n del transporte p�blico resuena…en mi mente el eco de las voces de mi pasado, de los cuerpos de mi presente y de la lluvia de mi futuro inundan la extensi�n.
Hay que ver el reloj, ya es tarde. Sigo parado afuera del 173. Guadalajara debe dormir ya, quiz�s deba intentarlo yo tambi�n y abandonar a las farolas y a los gatos que huyen de ellas. Quiz�s deba intentarlo yo tambi�n. Quiz�s deba envolverme en el manto de la duda y preguntarme que ser� ma�ana en la noche. Quiz�s sea mejor meterme de una vez, antes de que la lluvia empieze.
Un momento de nostalgia a las 8:35 de la noche, cuando es Jueves y amenaza lluvia

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