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En la lista de lesionados 28 January 2003

Posted by Don Arturo in : General , trackback

Amigochas y amigochos (Fox dixit) estoy lesionado. No es cualquier cosa, digo, yo soy propenso a los golpes de la vida, pero este está serio pues. Todo comienza un sábado por la noche (efecto de película que se pone cuando el personaje empieza a recordar)…
Estaba yo hablando por teléfono con Verito cuando de repente oigo que mi papá toca a la puerta, “dame un segundo” le dije, y acto seguido vino la hecatombe. Yo por ir corriendo a abrirle me prensé el talón con la base de mi cama (no me pidan que les explique como, que ni yo se como carambas le hice). Hubieran visto, el dolor fue insoportable, como pude fui hasta la puerta a abrirle a mi papá pero ¡oh hado maligno que me persigue! Mi padre ya estaba adentro como si nada.
Volví como pude a mi cama…y ¡aaayyyyy que dolor! Les juro que dolía aquello de forma horrible. Tan me dolía que tuve que colgarle a Vero. Me quedé retorciendo como almeja con limón en mi cama un rato y me aventuré a bajar las escaleras a la sala. Dolor dolor.
Como quiera que sea el dolor cedió, y a la mañana siguiente, si bien cojeaba, podía caminar más o menos normal. Fui al tianguis, a misa y completé todas mis actividades normales y me disponía a ver toda la tarde el Super Bowl muy quitado de la pena. Pero aaaahhh las mujeres siempre tienen planes para uno, y lo peor, es que te los hacen conocer hasta última hora.
Mi siempre práctica madre, que en los bajos mundos de los rucos es conocida como la Canciller de Hierro y que tiene a bien dirigir el Politburó de Ultraderecha (y no conforme con esto, lanza y practica la máxima absolutista “el Estado soy yo”) viene a mi con esa parsimonia que la caracteriza y lanza el lacónico comunicado: “tu hermana va a ir a un baile, la tienes que acompañar”.
No saben, apelé a la sensatez de mi madre. Ni mi hermana ni yo estábamos en condiciones de ir, ella por unas anginas del tamaño de Tlaxcala que ni comer la dejaban y yo por mi de por si traqueteado tobillo. Nada funcionó. Pos órale, vamos.
Ya ahí pues a defender mi tobillo con celo. El lugar tiende a llenarse horrores. Como dirían los cronistas de toros, hasta el reloj. Nos sentamos un rato en lo que empezaba todo, afortunadamente en las teles del lugar daban el Super Bowl, así que ahí me estuve todo el rato, aun cuando todo ya se había prendido. Todavía no acababa el primer cuarto cuando un insensato amigote de la prepa me salió al quite:
-¡Quiobo que haces aquí!
-Que onda Nacho, ¿cómo estás?
-Wey caile, acá hay unas morras bien buenas que ya nos estamos ligando.
-No gracias, ando cuidando rancho.
-Ah no mames, ¿a qué se viene aquí?
-No se, pero seguramente me lo dirás…
-Pos a bailar wey.
-Soooobres.
-Ándale ándale, estás queriendo.
Acto seguido me toma del brazo y me conduce hasta donde un grupo de vestales de no más de 15 años adoraban a un tipo de 1.90, corpulento y con un atuendo muy…muy…pues bueno, a mi me dijeron que vestir así está a la moda, yo pensé que vestir así es un crimen.
Total ya me asignaron a mi correspondiente chamacona (una muy guanga por cierto) y pues a cumplir con el engorroso trámite del baile. No se las hago larga, como a mi el baile no se me da y a la chica tampoco, decidimos por mutuo acuerdo tomar caminos separados, ella a la barra y yo al Super Bowl haciendo una escala técnica en el baño.
El baño fue el acabose. ¿A quién se le ocurre poner un toro mecánico (con su correspondiente cama de aire para el trancazo) en la pura entrada del baño de hombres? Solo a los de esa disco. Con toda la pena de mi alma tenía que cruzar tan irregular terreno con mi tobillo izquierdo magullado. Mal puse el pie adentro este se hundió con rapidez. Resultado: luxación leve, con un tirón muscular que va desde la parte posterior de la rodilla hasta el gluteo izquierdo.
Lloraba del dolor…y mi insensato compañero me seguía invitando a bailar. Imagínense la estampa: hombre de aproximadamente 20 años, 178 de estatura, complexión delgada, de no más de 80 kilos…bailando más tullido que José José. No saben, un tronco bailaba mejor que yo, pero la historia me absolverá.
Ya por fin salimos del lugar, y, horror de los horrores, había que bajar como 6 tramos de escaleras. Mi hermana tuvo que hacerla de bastón, por que yo ya de plano ni el pie podía apoyar. Pues ahí vamos, pasito a pasito, por fin llegamos y nos conduce a casa una amiga. Mal llegamos me tiré al sillón a sollozar mi pena, agandallar el bastón de mi abuela, y maldecir setenta veces siete al grandísimo idiota de mi amigo Nacho que no conforme con hacerme bailar, me piso un número indeterminado de veces.
Hoy, martes, todavía estoy requiriendo el servicio de mi bastón, mas por apoyo moral que por otra cosa, pero de que duele, duele.
Y por si mi fin de semana no había sido duro, se agregaron dos penas gatunas a mi ya traqueteada almita:
1.-Perdieron los Raiders, y gacho (no saben como sufría cada que le interceptaban un balón a Gannon).
2.-La insensata de Vero se salió con la suya y en vez de ir conmigo al mentadísimo baile, se fue a ver a los de La Academia y, muy específicamente, al grandísimo idiota de Yahir…aquí podría decir muchas palabrotas, pero por respeto a ustedes y a mi censora, la señora guatemalteca, no lo haré.
Ya se lo dije al buen Fest…no merezco vivir. Snif.

Comments»

1. gabo - 28 January 2003

Fue muy divertido el relato de tu lesión, pero no creo que sea menos doloroso. Cuídate, no vayas a dar otro mal paso.

2. arboltsef - 28 January 2003

Yahir es el de Tamaulipas?
Porque digo, si es él, se lo puedo presentar a la Vero :D
El problema es que es joto.

3. vaLar - 29 January 2003

Cuidate.

4. Gaby - 29 January 2003

Jajjajajjajaja!! q mala suerte artie!!
q t mejores!!!!

5. Silvia - 29 January 2003

Amigo, un buen masaje no le caeria mal, yo ya fui, de repente parece q te dejan mas fregado, pero al rato ya andas bien :p
no ande metiendo la pata! :D