La partida de Vero 15 April 2003
Posted by Don Arturo in : General , trackbackHay cosas que verdaderamente me bajan los ánimos: no encontrar mails en la bandeja de entrada, o no hallar a algún buen amigo conectado en el messenger, o revelar unas fotos y que, por necedad mía, hallan salido mal por que no les puse flash. Pero si debo decir algo que en realidad me haga sentir muy muy mal, es despedirme de mi novia, en especial cuando ella o yo salimos de la ciudad.
Ella se va mañana a Sayula (su pueblo) y luego a Manzanillo. 8 fantabulosos días. El tribulado novio, como Penélope posmoderna, se quedará en la orilla esperando su retorno. Ante la coyuntura, aproveché para pasar el día entero con ella.
Hacía casi unos dos meses y medio que no salíamos juntos, por aquello de mi abuelita y su enfermedad. Hoy se acomodaron las cosas y la invité al cine…esta vez, mi verdadero propósito era terminar de ver “El Pianista”. Fue en vano. La primera vez no lo hice por que me quedé dormido…hoy no lo logré, por que es imposible dejar de ver a mi niña, simplemente no puedo separar la vista de ella. Siento que si parpadeo al siguiente segundo no estará.Y me encanta cuando sabe que la veo, por que finje no saber…y luego voltea…sonríe extrañada, y dice “¿qué tienes?”, y yo sonrío tan profundamente que ella lo nota, y solo digo “nada…”. Una nada tan llena de todo.
Y si en verla se me va la vida, como quisiera que fuera lo mismo besándola, tocándola, teniéndola entre mis brazos siempre y en cada momento. Son sus besos la razón de mi locura (estoy segurísimo que fue después de un beso cuando dije “simón…estudiemos sociología pues”) y de mi desvelo. Me encanta recrearlos en mi mente una y otra vez, para sentir que esta conmigo. Me encanta tocarla y sentir su sedosa piel, acariciar finamente su piel morena de diosa, abrir caminos en su vientre, hundirme en lo profundo de sus brazos…de su rostro…de su todo. Es su cuerpo el que me incita hoy a escribir mil poesías.
Es tan extraño…es tan súblime todo, que a veces hasta dudas. Veo bien a Vero, y no me la creo. “Nah…ella no puede ser mi novia”. Pero lo es, es la única, la destinada a estar a mi lado de aquí hasta la eternidad. La que con amor va a subsanar mis defectos y mis heridas, y es a ella a quien yo estoy dispuesto a entregar mi ser y mi alma completamente. A nadie más.
Hoy es la última vez que la veo hasta sabe Dios que día. No saben lo difícil que es estar en el umbral de la casa donde vive, y saber que tras ese beso de despedida tengo que dar la vuelta y dirigirme yo a mi casa. Quizás Vero si lo sepa, por que después de ese beso, no dejo de abrazarme…ni yo a ella. Ahí estábamos, simplemente viéndonos a los ojos. Yo no quería irme y ella no quería que me fuera. Pero así son las cosas. “Te amo, -le digo- te amo tanto…” “Yo también te amo precioso -me dice- te voy a extrañar mucho”. La beso de nuevo…la miro de nuevo a los ojos…doy un paso hacia atrás…y simplemente me voy.
Así es esto viajeros…que más les puedo decir.


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