jump to navigation

“El nuevo correo” 16 January 2004

Posted by Don Arturo in : General , trackback

Mi buen Orión…
ah es cierto, ya no te gusta que te digan Orión.
Bien, comencemos de nuevo.
(…)
Mi buen Arturo…

Me has olvidado (disculpe usted si no lo saludo primero, pero siempre he considerado pertinente empezar con lo primordial, claro que me preocupa su estado mental, de salud y, sobretodo, civil, pero insisto, quiero hacer énfasis en mi disgusto, a fin de cuentas, el protagonista de esta carta soy yo), si, lo has hecho, y te vale madre. Perfecto.

¿Qué te puedo contar de mi? He hecho de todo en estos ¿qué? ¿Cuatro años ya? Vaya que vuela el tiempo…yo me hago más viejo y tu…seguramente también. He viajado, he conocido mujeres de ensueño (no de sueños, es distinto amigo mío), he probado de todo en este basto mundo…y ahora, por fin, doy contigo.

Y no es que haya dado con tu paradero de manera accidental, siempre he sabido donde vives, cual es tu número de teléfono y…ese estúpido correo nuevo, correo eléctrico creo que le dices. Como sea, no había querido “interrumpir al señor” cuando estaba inmerso en esa importante labor suya tan retorcida de amar.

Es que debes reconocerlo, Ori—perdón, Arturo, amar, no deja nada bueno. ¡Mírate cómo estás! De seguro debes estar retorciendo la cara y diciendo “¿y este cabroncete de donde saca tantas pendejadas?”, pues bien, te responderé con gusto: te he visto, si, he visto como sufres y como lloras por “esa mujer a la que la literatura le puso por nombre Vero”.

Literatura…no seas blasfemo.

He seguido todos y cada uno de tus pasos desde Madrid, desde Praga, desde Nairobi…por todo espacio y por todo tiempo. No se me escapa ningún detalle Arturito, ninguna, además recuerda, nosotros los inmortales, lo conocemos todo. ¿Creías que te ibas a deshacer de mi tan fácilmente? ¿Así nomás con una burda e infantil “ley del hielo”?

No mi estimadísimo, usted y yo estamos condenados a caminar juntos por toda una eternidad. Y déjeme le voy platicando, su eternidad, no es a lado de “Vero”, oh no.

Su eternidad, amigo mío, es junto a su muerte y junto a mi.

Oh que dichoso panorama. En momentos como éste apuesto a que maldices la hora en la que nos encontramos.

No te culpo, yo maldigo la hora en que me encontré conmigo mismo, pero ése ya será tema de otra carta.

Por hoy te quiero decir que eres un pendejo. Si, eso eres, un gran y miserable pendejo. ¡Por favor! Ni yo con mis tantísimos años he jurado amor eterno de manera tan vaga y mundana como tú lo has hecho. Y mira que yo sé de amor eterno…yo soy eterno.

Desde que te conozco es igual, estás obsesionado con esa maldita utopía del amor eterno, y lo peor, no quieres admitirlo. ¿Recuerdas a Yadira, a Lucía, a Citlalli…a Éricka? Jeje, a todas les prometiste amor eterno…¡y mírate!

¿Todavía dudas de que eres un pendejo? Permíteme decirte también que el menospreciarme y el subestimarme han sido grandes errores tuyos, mi querido Arturo. Seguramente recuerdas cuando era yo el que escogía las palabras para la hora de la confrontación que tu no te atrevías a decir…y cuando te mostraba buenaspieles y carnes que tus ojos pudorosos se negaban a ver.

Era tu fiel conciencia, pero claro, te valió madre. Decidiste enamorarte, y como ya lo dije hace rato, enamorarse, no deja nada bueno.

Vero se llama, es bella, si que lo es. Buenas piernas, nalgas formadas, y qué decir de sus pechos…eso lo sabes tu mejor que yo, de seguro (dime que es así por favor).

El signo zodiacal de ella es Escorpión, ¿verdad? Creo que es así. ¿Te sabes la historia de Orión, el cazador de la mitología griega? Según cuenta el mito, Orión era un cabrón, un cabrón ojete bien guapo (creo que tú lo único que tienes de aquel Orión antiguo es lo ojete) que mataba bestias y que estaba por convertirse en un dios. Pero claro, para un ojete, hay un ojete mayor, y resulta que de entre todas las bestias que había en la Antigua Grecia, la más ojete era el Escorpión. A Orión le valió madre (¡Fíjate! Igualitos el par) y lo buscó por todos lados, hasta encontrarlo. Fue épico lo que pasó en ese encuentro, Orión utilizó su espada, su arco, su flecha y su daga, pero nada sirvió, el Escorpión era más ojete, así que huyó quedando ciego y muriendo en las aguas del eterno mar griego.

Artemisa, su protectora, la diosa de la caza, triste y desconsolada rescató al héroe del agua, ya muerto. Pidió a Zeuz un lugar en el Olimpo, pero se lo negó, él destino de Orión sería el cielo, y fue así como se convirtió en una constelación. Todo por el ojete del Escorpión.

¿Te das cuenta? Y si te fijas en el cielo, Orión y Escorpión nunca aparecen juntos…cuando está Orión en el cielo se ven el León y el Oso, las bestias que si derrotó el cazador, pero cuando aparece el Escorpión en el horizonte, Orión huye, y se esconde en algún lugar del Universo.

¿Ha aprendido algo de la mitología griega señor Flores? Es horrorosa la coincidencia…Vero era la destinada a bajarte de la nube, a quitarte esa maldita soberbia de saberte poseedor del amor y la poesía del mundo. Vero, como el Escorpión, te ha dejado muerto, y yo, como abnegada Artemisa te cuidaré y reconfortaré en la derrota con pomada de la campana e incienso. Siempre quise hacer de mujer en una obra de teatro, ¿lo sabes?

Lamento que esta sea la forma en que nos volvamos a leer, amigo mío, pero es mi estilo, y tu solo así entiendes. Esto te enseñará a que no te pongas como niña de secundaria cada que suena el teléfono o cuando alguien toca a la puerta. Ya crezca, Arturo, viva sus 18 años como un hombre, agárrese los huevos…y a darle.

No queda de otra caballero, no queda de otra.

Reciba un abrazo, compañero de armas.

Xavier Peró
16 de Enero de 2003

Comments»

1. anónimo - 8 February 2004

Me ha encantado, más que encantado, la analogía, me la he pasado de metiche en estos blogs, la razón? tal vez porque yo también paso por un poceso en sentimientos…
Sólo diré algo, no has perdido, ganaste, no lo veas como una derrota, duele y un putero que duele porque a mi me esta doliendo hasta el alma, si es que existe y si no pues la neta es que me está doliendo un chingamadral, pero me llamó la atención que “ella” es escorpion como “él” que hemos caido en una maldita relación enfermiza bizarra, no sé si en verdad nos hemos superado mutuamente sin embargo él sabe lo que está haciendo, yo igual, ambos nos aprovechamos del otro, cada vez que nos volvemos a encontrar (debido al mismo cículo social de amigos, retirarme un par de meses no sirvió) nos miramos, intercambiamos un par de palabras y siempre ambos tenemos un poder sobre el otro y con toda la alevosía y ventaja nos divertimos juntos!!… Pero esa es mi historia…
Usted, no se deje caer, no diga que ha perdido una batalla, porque creamelo yo lo sé, también suelo creer en el amor eterno y cabronamente egoista soy con esa persona que amo, porque aun lo amo y porque aun lo quiero tener conmigo, cuando hace ya un par de meses que nos mandamos al carajo, primero uno, luego el otro sigo creyendo que esos reencuentros dicen mucho y la verdad no dicen nada, el amor a veces es cabronamenteegoista…
Lo repito no has perdido nada, al contrario haz ganado demasiado… con el tiempo lo sabras, y que bueno que lo puedas descubrir a esta edad, yo lo acabo de aprender… se llevan unos años y varios madrazos para aprender esto!!
Salut…