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La tremebunda historia de aquel que contaba historias 23 April 2004

Posted by Don Arturo in : General , trackback

-Mi nombre un tiempo fue Arturo…luego, por razones del destino, tuve que cambiarlo a Salvador, a Agustín, a Homero…incluso una vez me llamé Sol María…pero nunca dejé de contar historias…historias bizarras, con florecitas, con fotos, con estampas de alguna vida pasada, con fantasías…incluso había sonido y efectos especiales en mis historias. El nombre o las historias, a ciencia cierta, no importaban…sólo el hecho de contar mis tremebundas historias.

(…)

Cuando murió aquel que contaba historias, un triste perro y una tortuga vinieron a sepultarlo. En su silencio se notaba la ausencia de la fantasía y el absurdo. Lo extrañaban…

(…)

-Originalmente, no sé cuando nací…he manejado muchas fechas, ya no recuerdo la verdadera. Pudo haber sido en Septiembre, o en Diciembre…quizás en Mayo…me es difícil recordar ya esos detalles…obviamente del año tampoco me acuerdo…entre el 75 y el 85 debió de haber sido. Como sea, me quedaba claro que envejecía conforme los días pasaban, pero no sabía que tanto o a que extremo estaba llegando.

(…)

En el horizonte, las nubes dibujaron la extraña silueta de un hombre y una esperanza, o al menos así lo vio el que contaba historias dentro de su retorcida imaginación. Se sonrió de lado, casi de manera tímida. Levantó una ceja detrás de sus lentes…tomó un puñado de tierra y lo aventó hacia adelante…como si tratara, inútilmente, de borrar la imagen tan presente y fiel de su realidad.

(…)

-¡Cuántos no murieron antes que yo! Y ahora heme aquí…dispuesto a encontrármelo en donde quiera que me los vaya a encontrar.

(…)

Aquel que contaba historias dejó de creer en Dios una noche de Diciembre de 1999. No era cuestión filosófica…ni política…ni siquiera personal. Fue cuestión de vida, y de consecuente muerte. Razones que solo alguien que cuenta historias puede comprender.

(…)

-Tan humanos…tan ingratos…tan extraños todos. Nunca comprendí al hombre y su aventura. Nunca comprendí lo fácil de su derrota. ¿Encontrarán algún día el sentido de sus vidas? No sabría decirlo yo…no me corresponde. ¿Logré encontrar yo el sentido de mi vida? Probablemente…el día que muera, se los sabré decir.

(…)

Si lo encontró.

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