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Marxismo y Don Arturo 1 June 2004

Posted by Don Arturo in : General , trackback

…o como bien diría mi amigo León, “en la línea de los rojillos, tu eres el rosado”.
En honor a la verdad, y esto puede que le saque ronchas a mis tres lectores potenciales (de menos a una sé que si le salen ronchas por esto, lo cual reduce dramáticamente mi panorama a dos), este ente tapatío llamado Don Arturo se declara marxista (…de la línea de Groucho Marx, seguramente).
Y no, no es algo nuevo…de hecho, me declaré marxista cuando tenía 12 años de edad. ¡Gilipolleces!, dirá el sabio lector. No lo culpo, yo también lo diría. Pero debe comprender otra cosa el amable lector, compartir el terreno con un ex-fiero comunista como lo es mi actual padre condiciona por completo tus perspectivas. Así, en un momento dado de tu vida, descubres que la NFL es gloriosa, que las fritangas de doña Chelo rifan y que el comunismo es bueno. Más o menos así funciona la cosa en mi familia.
¿Y cómo se dió cuenta Don Arturo de tan dialéctica y extraña condición de su vida? Bueno, aquí su charro negro se instruyó en los vericuetos marxistas por medio de las historietas y libros del maese Eduardo del Río, también conocido como Rius. Toda una institución el señor. Mi padre tenía (tiene pues) una amplia colección de la obra de este hombre…y bueh…era joven y deseaba letras, y un día, casi por mero accidente, me topé con un libro que cambió mi vida: “Marx para Principiantes”. Sobra decir que no entendí nada, pero me gustó el planteamiento de una idea que sonaba descabellada…algo que empezaba a sonar más o menos a “comunismo”.
Entré a la secundaria, y tuve muy buenos maestros de Historia que me instruyeron mucho en el desarrollo de las ideas utópicas, y más en concreto, de la utopía marxista. Recuerdo las horas después de clase en las que el profe Sergio o el profe Rodolfo de español me contaban los grandes beneficios que una Revolución de corte comunista lograría en caso de darse en México…un par de románticos los señores…pero hallaron terreno fértil para abonar ideotas.
Luego llegué a la prepa, y bueh, mis ideotas me refundieron al fondo de la ignominia en un grupo donde predominaba la pose y el desencanto por tomar partido en cualquier cosa que no fuera la tijereada o las fiestas y el pisto. Mientras todos se empeñaban en traer ropitas de Zara, Furor, Versace y demás mamadas, el Arturo diario andaba en fachas, con sus jeans todos rotos y sus playeras del Ché Guevara. Era, pues, el patito feo.
Yo ni me inmutaba, seguía leyendo marxismo a lo baboso, por que es cierto, no estaba encausado en el serio estudio de Marx. Agarraba indiscriminadamente libros de El Ché Guevara, de Fidel Castro, del propio Marx y de Engels sin la mayor orientación más que la de querer leer por leer.
Fue en 4o semestre de prepa cuando tuvimos Filosofía con el profe Elías que empezó a tomar un poco forma mi propia concepción del marxismo. Empecé a leer las bases, Fauberbach y Hegel, un poco de anarco-socialismo, con Bakunin, marxistas de la nueva escuela, como Gramsci y Sánchez-Vázquez, e incluso, caí en la teología de la liberación de Camilo Torres…devoré libros incansablemente.
En la prepa hice un ensayo sobre praxis filosófica y teoría marxista, no me acuerdo que decía, pues lo hice a máquina…y nunca me lo devolvió el profe, solo sé que lo presumió a algunos maestros por mi forma de haber analizado a Marx y a Lenin, principalmente.
Trasncurrí la prepa sin mayor pena ni gloria, y entré a Sociología…y entonces si me tuve que agarrar los calzones, por que ahí había cuates que habían desayunado, comido y cenado a Marx durante toda su vida. Fue entonces también cuando me di cuenta que dentro de todas las tonalidades de rojo que puedan existir en la izquierda, la mía estaba bastante descolorida. Y no hay día que no reafirme esta idea.
Parece ser que para ser comunista-marxista-socialista o alguna parte de la izquierda, me tiene que caer bien Hugo Chávez, tengo que ser violento-gritón de consignas en contra del sistema capitalista y burgués, tengo que fumar Delicados, simpatizar con el Sub-Marcos, con Cuauhtémoc Cárdenas y con la Revolución a punta de balazos, debo simpatizar con las FARC colombianas y con la ETA de País Vasco, no debo de usar mis tenis Adidas (sino al contrario, usar Converse), debo estar en contra de la construcción de la Presa de Arcediano y dejar de vestirme como próspero capitalista. Oséase…que de plano deje de ser Arturo y me convierta en un robotito estalinista en donde no exista ninguna otra verdad más que la verdad que me es impuesta. Peor que ultra cegeachera, de plano.
También resulta que si digo que la democracia es una opcíón viable para la izquierda, me linchan. Bueno, que con estos marxistas no se puede hablar puesn. Mi compañero Alejandro, con quien hice la investigación, es marxista de la vieja escuela, cerrado y dogmático…bueh…simpático el niño, pero cerrado. Total que lo que no huela a rojo comunista, no sirve. Por lo tanto, en los términos de él y de todas las Juventudes Comunistas de México (grupo al que pertenece (de 10 personas)) soy un asco de marxista.
Bueh, tendré que aprender a vivir con ello y mi marxismo aburguesado (si…marxismo de la línea de Groucho Marx, a wevo).

Comments»

1. DuVeth - 2 June 2004

Leido (completito)
Pero para su mala pata, no tengo opinión al respecto, primero tendría usted que darme una introducción al Marxismo y quedaría lo mismo que descolorada que usted… ya que tampoco soy extremista y prefiero tener una opinión a ser un estereotipo.

Pero usted siga en su lucha, que su punto de vista también es muy válido

2. ana luna - 2 June 2004

Me recordaste un calificativo que le da Benedetti al protagonista de “Gracias por el fuego” es algo más o menos así: “Izquierdista pálido sentado a la derecha”.

3. Little Masochist - 4 June 2004

Wow… quien me lo dijera a mi. Me gusto leerle, a veces no me doy el tiempo para hacerlo, y hoy me dije: Date tiempo Ursula. Y heme aqui. Siempre me ha llamado la atencion el marxismo, porque no le entiendo, ni entiendo las etiquestas y categorizaciones politicas. Pa’ quitarme el awitamiento, pienso que nadie esta mas versada en mi verdad, que yo, y que nadie la entiende. Tengo algo mio, propio, original, poco entendible… como Marx y su marxismo (jeje). No se me awite… Se ve que le sabe, nomas no quiere dejarse comer por el monstruo…

Little Masochist.