Ana Gabriela Guevara, un breve ensayo sobre los triunfos olímpicos y su incidencia en la psique nacional 25 August 2004
Posted by Don Arturo in : General , trackbackLa verdad sea dicha, el triunfo de Ana Guevara no fue ni sorpresivo ni espontáneo, aún más, la medalla de Ana Guevara no estaba considerada como una “esperanza”, al contrario, si alguna vez existió una certeza en nuestras mentes mexicanas es que Ana Guevara ganaría a wevo una medalla, de menos la de bronce.
Juguemos un poquito con las suposiciones, ¿qué pasaría si Ana Gabriela Guevara no hubiera conseguido colarse al podio olímpico?
En un apresurado análisis, me atrevo a decir que los índices delictivos y de suicidios aumentarían dramáticamente en todo el territorio nacional, teniendo especial resonancia en Sonora, que de inmediato sería declarado en estado de sitio por la histeria colectiva que se viviría.
Hablemos en serio: si Ana no hubiera ganado, las consecuencias en el ánimo nacional hubieran sido realmente deprimentes. El ciudadano promedio de México vive sumido en el desencanto que provocan la política y la economía nacional, el único alivio que tiene lo encuentra en los espectáculos (entendiendo por espectáculos solo aquellos que reseñan Paty Chapoy y Pepillo Origel) y los deportes, y la cosa se torna peor aún cuando el deporte nacional (el fútbol, no quejarse como muchos pudieron haberlo supuesto) cae derrotado estrepitosamente con dos seleccionados que en lo general no deberían de quitarnos el sueño (¿Mali? Per piaccere, si aquí en México nadie sabe donde queda Mali).
Un eventual fracaso de Ana Gabriela Guevara hubiera traído solamente más decepción a los corazones mexicanos, y aún más, la satanización de la figura de la corredora sonorense, a quien se le aplicarían exactamente los mismos tratos que se le puede solamente brindar a la selección de futbolistas comandada por Lavolpe: mentadas de madre, caricaturizaciones absurdas, desprecio general…indiferencia. La carrera de Ana Guevara depende en gran parte de las pasiones de los mexicanos, un fracaso olímpico pudo haber significado el fin de una meteórica carrera que quedaría marcada por la falta de carácter a la hora de la verdad.
Veamos casos como los de Alejandro Cárdenas y Juan Pedro Toledo, corredores de los 400 y los 200 metros, respectivamente. Alejandro Cárdenas desde Atlanta ‘96 ha sido la eterna esperanza olímpica, el atleta por excelencia, cuando Ana Guevara empezaba, Alejandro Cárdenas estaba en su punto máximo, ¿qué sucedió? Falta de apoyos mediáticos y un estrepitoso fracaso en la olimpiada gringa definieron el rumbo de su carrera por venir: la indefinición. Ahora en Atenas, el papel de Alejandro Cárdenas fue el del veterano que buscaba recuperar alguna vieja gloria negada, sin mucho éxito.
Juan Pedro Toledo es otro caso interesante para analizar. Relegado por el CODEME y costeándose él solo sus salidas al extranjero a competencias y entrenamientos, ha resultado ser una esperanza olímpica para muchos aún inexplicable. Sigilosamente se ha colado a las semifinales de su especialidad, codeándose en tiempos y formas con el portugués Obikwele, plata en los 100 metros planos, sin contar con el apoyo de los medios ni de las autoridades deportivas mexicanas (el pobre tuvo la mala suerte de tener por entrenador al mismo cubano de Ana Gabriela Guevara y en la CODEME se las ingenieron para que Barreda se distrajera lo menos posible con este atleta de “segundo nivel”).
¿A caso en México se sabe o se supo algo relevante acerca de las actuaciones de estos últimos dos mexicanos? Nada.
¿Por qué la reacción a la plata de Ana Guevara ha sido un tanto escueta? Por que, insisto, el triunfo ya lo esperábamos. Lo dábamos por hecho desde siempre. Un triunfo de Alejandro Cárdenas o de Juan Pedro Toledo sería una sorpresa, un hito nacional, y si ganan, les puedo asegurar que Ana Guevara caería rápidamente en el desdén nacional, aún si hubiera ganado el oro.
He visto olimpiadas desde Barcelona ‘92, cada año las esperanzas se centran en muchas personas y a final de cuentas son otras las que ganan.
En Barcelona ‘92 todos esperábamos el triunfo en los clavados, y no hubo tal. La única medalla que llegó fue la de Carlos Mercenario.
En Atlanta ‘96, las esperanzas estaban en los clavados, el fútbol, el box y el ciclismo. El único metal que llegó, el bronce, fue en los pies del marchista Bernardo Segura.
El caso que más me encanta es del Sidney 2000: todos los triunfos en absoluto fueron gratas sorpresas que tuvieron una gran repercusión en los ánimos nacionales. El oro de Soraya Jímenez se disfuto como hacía mucho tiempo nos e disfrutaba un triunfo, así como los metales conseguidos por Fernando Platas, Víctor Estrada, Cristian Bejarano y los marchistas Bernardo Segura (con quien experimentamos una verdadera indignación deportiva al saber su descalificación) y Noé Hernández.
Hasta ayer a las 2 de la tarde la historia olímpica de Atenas para los mexicanos sonaba a desastre, una nación indignada se preguntaba que había pasado con nuestras esperanzas en los clavados sincronizados, en la marcha (total decepción), en el ciclismo con Nancy Contreras y el consecuente escándalo de los entrenadores, que había pasado con Fernando Platas en el trampolín que nomás no despuntaba, en el fútbol de ambas ramas (con una mayor indignación en el fútbol masculino) y tantas más interrogantes. El triunfo de Ana Guevara fue solo un pequeño refresco al deshidratado.
Ahora en la mañana se ganó otra plata, una verdaderamente grata: Belem Guerrero se coló al podio en la prueba de ciclismo por puntos. Una sorpresa, ella sí, que aunque algunos pocos sabemos que fue campeona del mundo en la especialidad y que llegó como la mejor rankeada a las olimpiadas, en general los demás mexicanos no conocen su desempeño deportivo. Es obvio, contra el triunfo de Ana Guevara no se puede equiparar, tres años de constante bombardeo mediático han logrado colocar a la corredora en las conciencias mexicanas, y eso a la larga puede ser contraproducente (si no es que ya). Belén Guerrero ganó hoy una plata, viva hurra, dirá el desenfadado seguidor de “Los Protagonistas” o “La Jugada Olímpica” que ya se acostumbró a escuchar solamente catástrofes olímpicas.
Les puedo asegurar que el triunfo de Belén Guerrero tendría más resonancia si Ana Guevara no hubiera ganado ayer. ¿Por qué? Por que así somos de exigentes los mexicanos. Belén Guerrero tendrá algunas entrevistas esta noche en los principales programas de análisis deportivo y ocupará las planas de los periódicos de mañana, pero no puede competir contra años y años de Ana Guevara cotizando en los valores publicitarios.
Ana Guevara volverá en unos días a México, y de inmediato se pondrá a filmar comerciales de cerales o bebidas deportivas, tendrá sesiones de fotografías, firmará nuevos convenios de patrocinio con Nike, dará entrevistas a cuanta revista y medio informativo encuentre y eventualmente volverá a sus preparación para la próxima temporada de la Golden League.
Belem Guerrero llegará al aeropuerto, será recibida por su familia y alguno que otro despistado la reconocerá y le pedirá un autógrafo o una foto. Después, la ciclista mexicana se irá a descansar a su casa en Ecatepec, Edomex, para después retomar su vida normal, dividiéndola entre el estudio, el trabajo y el entrenamiento.
¿Alejandro Cárdenas, Juan Pedro Toledo? A menos que el último gane una medalla en los 200 metros, eventualmente regresarán a sus casas con un bonito recuerdo de las olimpiadas, paseándose por la indiferencia de los mexicanos, quienes tienen bien definidos a sus héroes, los cuales a saber son Ana Guevara, Yahir, Andrés Manuel López Obrador, Vicente Fox y aquel espontáneo héroe de Monterrey que arriesgo su vida por salvar la de tres chavitos en medio de una tormenta.
Y todo esto ocurre por que en México no sabemos apreciar el trabajo constante y sigiloso de aquel que triunfa a pesar de las autoridades y de nosotros mismos como seguidores deportivos.


Comments»
Coincido contigo excepto en UNA cosa, Alejandro Cárdenas para mi es un payaso farsante muy bien acomodado, es decir no es posible que un tipo que lloró en televisión nacional porque se “lastimó” (cuando todas las esperanzas estaban puestas en él y era el fenómeno de moda) y perdió su cintita o no se que fregadera, a los pocos meses ya entrenaba futbol americano con los borregos y despues lo deja para volverse a “preparar” para los juegos olímpicos, en él yo no veo ni “trabajo constante ni sigiloso”
Supiste lo de J.C. Chaves? si, ese el boxeador cara de lata pateada…
dijo:
“Es decepcionante ver a una mujer mexicana ganadora que sea tan presumida”
jaja! y esque creo que tiene exclusividad con Televisucks.. por otra parte! no se si escucharon alguna narrada del BOX hace una semana? enserio Julio dedicate a los Mariscos.. un saludo desde Guanatos..
yo escuché que dijo algo como “que mal que Ana no sea de mèxico, sino de una televisora” xDD juaz
Me perdonarán por escribir en su sección?
Sé, nomás de obserbar a Belem Guerrero, que ella padece una enfermedad al hígado galopante, tengo 39 años estudiando yerbas, y 25 estudiando cuestiones de nutrición, esto ultimo con muy magnificos resultados, y todo en relación a la curación de practicamente toda enfermedad, yo sé, estoy seguro, que puedo curar a la señorita Belem, esto claro, si ustedes me hicieran el gran favor de hacerle llegar a ella este comunicado.
A propósito de la señorita Belén, lo que le ha evitado hospitalización ha sido precisamente lo extenuante de su deporte. Una vez más pido perdón por la intromisión.
Agustin Celis, mi teléfono en Magdalena de Kino 632-322-4953