Aprendizajes significativos 10 March 2007
Posted by Don Arturo in : General , trackbackHoy el trabajo me presentó claroscuros muy complejos. Llegué a mi primera clase, a las 7:30 am, con un sentimiento muy similar a la derrota. Como vacío, pues. Antes de clase me compré en el 7Eleven un capuchino y unas donas Bimbo. Eso es nutrición, no fregaderas. Estuve a punto de comprarme un paquete de Delicados, pero lo aplacé para mejor ocasión, no fuer a ser.
Después de eso entré al salón. Segunda sesión con el nuevo grupo. Nos dedicamos a platicar sobre los conceptos de ciencia y ciencias sociales. Me gustó lo que dije. Ya me empezaba a sentir mejor. Esto de dar clases siempre me ha resultado bien terapéutico. Recuerdo que cuando murió mi tío Adán en octubre pasado y que tuve que ir a Aguascalientes, antes de pensar en regresar a la escuela, hacer mis tareas o lo que fuera, quería irme a dar clases. Me siento completo cuando lo hago, en paz. Supongo que soy como una especie de artista, solo que yo no vivo del aplauso del respetable, sino de sus miradas atentas.
Mi grupo de prepa de las 2 pm hoy terminó su curso, mañana hacen su examen general de acreditación. Muchos nervios hay entre ellos, y la verdad también yo me siento así. Tengo mucha confianza en que hagan un buen desempeño, sin embargo siempre queda rondando en la cabeza un “¿y si no…?”. Supongo que es normal tener esta clase de pensamientos. Yo traté de darles tips para su examen, algunos últimos datos y eso. La directora fue al grupo (debo decir que para que la directora pase a un grupo hace falta un milagro: tiene algo así como 93 años y su autonomía de movimiento no es mucha, precisamente) con un pastel para compartir. Delicioso, de tres leches. Estuvo platicando con todos y ya más en corto conmigo aprovechó para felicitarme por ese y todos mis demás grupos.
Mis alumnos se empezaron a ir de a poquito hasta que se quedaron cinco a platicar conmigo. Ahí me confesaron que dos compañeras habían desertado por que no les habían gustado cosas que dije en clase (”diferencias teológicas irreconciliables”, dijo Rubén al respecto) y tres pensaron en dejar de tomar mi clase por que era/soy muy arrogante. Pft…cuántas veces no habré escuchado eso de mi. No sé como evitarlo. Los demás, de acuerdo con el chisme, también pensaban que era un tanto arrogante en mi proceder, pero que eso no le restaba puntos a la clase. Me felicitaron, me desearon éxito y suerte. Algunas ya me amenazaron y volverán a ser mis alumnas, eventualmente, en la Lic. en Educación que la misma institución imparte y a la cual también pertenezco. Nada me complacería más.
Dio el receso y salí a comer. No tenía mucha hambre, así que me dediqué a vagar un poco en ese rato. Di con un lugar donde venden libros de segunda mano y por 15 pesos me hice de una biografía de Lenin en francés. Quiero practicarlo, no se me vaya a olvidar. Es una joyita el libro, con un montón de fotos increíbles e iconografía. Es de 1975, de editorial Novosti de Moscí, la punta de lanza de la revolución internacional.
Je, detallitos que sólo me interesan a mi.
Después otra clase en la que yo no digo mucho por que las muchachas exponen, me dedico a hacer acotaciones precisas, no intervengo mucho. Es un descanso, ya para esas horas mi garganta está hecha jirones. Comentarios generales y una pequeña discusión con una alumna que, definitivamente, me desconcertó. Uno nunca está preparado para que le pregunten en su clase “¿y eso para qué sirve?”. Si son alumnos, no lo hagan, un profe podría salir lastimado en tremendo lance.
Un día más en el Motolinia.


Comments»
cof, que bueno que mi profe me cae bien y no le doy problemas jajaja.. pero si el siguiente no es igual, ya se que pregunta hacerle
Gracias por el tip jajajaja
Saludos!
[...] La Choza Chueca de don Arturo » Aprendizajes significativos Un maestro, aprendiendo. (tags: aprendizaje cotidianidad maestros) [...]