Yo, que cada vez entiendo menos 18 February 2008
Posted by Don Arturo in : General , trackbackConforme avanzaba en la carrera, me fui dando cuenta que cada vez entendía menos al mundo que me rodea. Mi capacidad de asombro desde entonces siempre tiende a la baja: cuando creo que la humanidad no puede ser más lastimosa, lo logra, y con que afán.
En estas últimas semanas han estado pasando cosas que rebasan mi comprensión, que no logro comprender como hemos llegado a estos momentos de la evolución. Es decir, ¿nosotros somos en verdad la raza inteligente en este planeta? Si es así, estamos perdidos. Y ya lo sabía, en general ya lo sabía. Pero no sé. No sé como, siendo nosotros la raza superior, el milagro de la evolución, la obra maestra de la creación, insistimos e insistimos e insistimos en depredarnos, en hacernos la vida imposible, y sobretodo en no hacer nada.
La pasividad es la más clara característica de nuestra especie. Para eso sí utilizamos esa supuesta inteligencia que tenemos, para no hacer nada. El catolicismo enseña que la omisión se considera también un pecado. Tiene lógica lo que digo. Los grandes temas de las últimas semanas están marcados por la inactividad de unos y de otros, y las terribles consecuencias.
Los problemas y sus actores. Ahí tenemos un río inmenso, el Santiago, que en buena medida abastece a esta ciudad en la que vivo de agua. A sus orillas, como es de esperarse, industrias se han asentado, y han vertido a lo largo de años y años cualquier cantidad de contaminantes. Hace un par de semanas, un pequeño, Miguel Ángel, vecino del municipio de El Salto (municipio cada vez más conurbado a Guadalajara) cayó en el río y a punto estuvo de ahogarse. Fue salvado, pero rápidamente sufrió una descompensación masiva. La Secretaría de Salud el estado negaba lo evidente, con argumentos tan bajos que causan indignación: “es que el niño se droga”. Nada más falso. El río lo estaba matando, y lo mató. Había en su cuerpo cantidades tan absurdas de arsénico…vaya, inimaginable. ¿Quién es el culpable? Haciendo uso de la retórica, el gobernador dijo que todos tenemos una parte de culpa. Diluyendo y relativizando es más fácil hablar ante los medios, finalmente. Claro que todos tenemos nuestra parte de resopnsabilidad, como ciudadanos nunca nos hemos dedicado fervientemente a exigir a nuestros gobiernos las condiciones mínimas para vivir…o sobrevivir. Pero más allá de eso, también está la empresa, que no hizo nada por evitar que sus residuos llegaran al cauce del río; el gobierno, que no hizo nada para exigirlo y hacer valer las leyes de protección al ambiente; el municipio de El Salto, que no hizo nada para impedir la construcción de asentamientos humanos a la orilla del río; la constructora, que no hizo nada para evaluar la factibilidad de fraccionar en ese lugar; la gente que llegó a vivir ahí, que no hizo nada por exigir, cuando menos, que el río no oliera tan mal. Todos tenemos nuestra culpa por no haber hecho nada.
Y es que en realidad no entiendo, ¿por qué? ¿Por qué no hacer nada? Es sencillo no moverse, pero vamos. De ello depende la vida misma y no hacemos nada.
El caso de Miguel Ángel es indignante. Y más lo es por que, al mismo tiempo, el debate en el ámbito local se centraba en el gobernador del estado y la inversión que aprobó para una producción de Televisa. Millones de pesos para una telenovela. Álvaro Cueva defendía hace un par de semanas la decisión del gobernador diciendo que “todo mundo lo hace” y que eso atraería inversiones. Lo entendería, si ese dinero fuera destinado al combate a la pobreza, aumento de la infraestructura educativa o inversión en ciencia y tecnología. Pero no, es sólo una telenovela, que a lo mucho, atraerá turistas a Tlaquepaque. Es más fácil no hacer nada, finalmente. Simular, “hacer como que gobierno”. Y cuando se muere el niño, anunciar que el río se entubará tres kilómetros. Sólo tres. El río nace en el Estado de México y desemboca en la costa de Nayarit. ¿Bastan tres kilómetros?
¿Es que en verdad nadie escucha? La gente muere a las orillas de un río por el cual ya no corre agua, sino arsénico, pero el dinero sigue fluyendo a la telenovela y las empresas siguen sin sanear sus procesos. Es sencillo abanderar una causa pública, pero es muy difícil renunciar a un privilegio privado. No se hace nada por detener la contaminación de nuestras aguas y nuestro aire, ¿pero qué tal legislar sobre el tabaco? ¿Por qué? ¿Dónde puede estar el interés? ¿Quién dio más mordida? ¿La industria manufacturera es más pródiga que la tabacalera a la hora de cabildear? No entiendo. Decisiones de quienientos personas a nivel nacional y de 40 en este estado ponen en jaque las vidas de millones. Eso no me parece justo. ¿Qué diputado vive junto a un río? ¿En un asentamiento irregular? ¿En el centro de una gran ciudad? Estoy indignado, muy indignado. Nadie hace nada para mejorar este mundo. Estados Unidos nunca firmó el protocolo de Kyoto, mi vecina sigue poniendo su radio a todo volumen mientras barre, los líderes del transporte público en Guadalajara no hacen nada para demostrar que debe haber un aumento en las tarifas…¿cómo se puede vivir en paz así? ¿Cómo se puede vivir así?
Pero no pasa nada.
Ser vigoréxico es la moda, siempre que no vivas a la orilla del Río Santiago.
En el refri, hay chelas. En la tele, fut y novelas.
Y los diputados no se cansan de legislar sobre los penes, las vaginas y los pulmones de los ciudadanos.
De lujo, ¿no?
Estamos secuestrados, lo que no sabemos es que nosotros mismos somos nuestros captores.


Comments»
Coño, eso ha sido más que autocrítica. Pero sí, la cultura de exigir cuentas no sólo es muy pasiva, es criticada.
tu post son unos chingadazos a la conciencia